la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik








“Y estamos marchando todavía en las calles

Con pequeñas victorias y grandes fracasos

Pero hay alegría y hay esperanza

Y hay un lugar para ti”

Joan Báez





Carlos Giménez, Director Artístico del Ateneo de Caracas: programación 1984 / Revista Intermedio, mayo-diciembre 1984













Intermedio fue la Revista-Programa de Mano del Ateneo de Caracas, financiada con fondos de las editoras. 
El proyecto fue presentado a Carlos Giménez , quien lo apoyó inmediatamente. 
La revista reseña el último año de Carlos Giménez como Director Artístico del Ateneo de Caracas.

Equipo Editor: Marta Mikulan-Martin,  Ana María de Rodríguez, Viviana Marcela Iriart.
Todas las fotografías de las portadas son de Marta Mikulan-Martin. 




"Festival Pirandello"

































































"Experiencia Shakespeare" . Actor de portada: Gonzalo Velutini





Reapertura del Ateneo de Caracas, 9 de agosto de 1984, 
después de permanecer cerrado 45 días ante la negativa
del gobierno de Jaime Lusinchi de entregarle el subsidio.






















Carlos Giménez: website


Bioenergética y Psiquiatría: Entrevista al Dr. José Manuel Valls / por viviana marcela iriart, Caracas agosto 1980, Revista Cabala















El "Festival Pirandello" de Carlos Giménez en el libro "Una huella en el teatro venezolano" , Ed. Espacio Anna Frank, Caracas 2009




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Publicación: Una huella en el teatro venezolano, edición Espacio Anna Frank, Caracas 2009.





ORIGINAL












Dicen las biografías que Pirandello nunca estuvo en Caracas / sin embargo,  él estuvo entre nosotros / y como nunca vino no tuvo oportunidad de marcharse/ así que sigue ahí, en cualquier sitio donde quieras imaginarlo /

La primera vez que lo vi fue un miércoles 23 de mayo de 1984 / los que estuvimos ese día todavía nos acordamos / Enrique IV de Alemania Siglo XI fue personaje de Pirandello y el personaje fue Héctor Myerston / o al revés, lo mismo da / pero se levantó el telón aquel día y supimos que estaba / nadie faltó a la cita / Armando Gota no parecía saberlo,  pero él había sido el primero en traerlo /

la segunda vez apareció en la Sala Rajatabla con “Esta noche se improvisa en busca de personajes” y,  aunque una se aburriera a veces con el montaje, no dejaba de recomendarlo para que nadie se perdiera el monólogo de Juan Carlos Gené / ¿cómo olvidarlo?/  sentado sobre una vieja mesa vacía, solo, viejo y solo él, narrando pauso y entusiasta en idioma incomprensible una historia que no comprendes y no te importa / tú deseas que él siga narrando ahí, solo viejo mientras hojas de otoño caen y la luz está sólo sobre él, como luna que no equivoca sus pasos / mientras la voz se hace más pausada y más lentos los movimientos la luz se hace oscuridad y él se levanta, casi no puede, deja una palabra en el aire y viejo, pero muy viejo ya, va hacia la silla cansada de años y muere / con una historia incomprensible en los labios / y tú no quieres que termine /

viernes 25 de mayo / aún no te has repuesto de esa actuación y Omar Gonzalo que es Ciampa hace tambalear tu sistema lacrimógeno / otro viejo cansado y de barba / ese el cornudo de “El Gorro de Cascabeles” / la obra “menor” del Festival terminó siendo elegida para ir al Festival Pirandelliano a realizarse a finales de año en Italia / Marta Candia, su directora, saltaba de alegría / dicen que Omar Gonzalo, después de una larga noche de actuación, se encontró a la salida de la Sala de Conciertos con un viejito que lo esperaba para felicitarlo / él hombre no hablaba muy bien español y, tímido, mientras extendía una mano, con la otra se acariciaba la barba muy blanca y ya escasa / nadie supo su nombre / pero por ahí dicen que se llamaba Luigi… /

sábado 26 de mayo / fin de la semana inaugural con “Hermes Bifronte” / los sicilianos saltaron / ah, jovenzuelos irreverentes / buenas tundas les daría Pirandello si viviera / o tal vez, lo más seguro, reiría con grandes carcajadas y les daría más elementos a Escalona, Xiomara, Restifo y compañía para tomárselo más en broma aún /

todo se aclaró en los Foros, que hubo tres  y no cuatro como estaba pautado porque Enrique IV no llegó a la cita / tampoco el profesor Callari; en su lugar el profesor Lauretta recién llegado de Italia escribió: “el pasado tiene de fascinante la extraordinaria posibilidad de un viaje, de otra manera imposible, al mundo de memorias valiosas que en el fondo sirven para darle un significado a nuestro vivir cotidiano, a menudo pálido y contradictorio” /

domingo 27 de mayo/ elecciones municipales / mucha gente votó / mucha no / la que se acercó al Ateneo de Caracas lo hizo por la cultura: / 11 am. inauguración de “Los Lugares de Pirandello” (fotos y afiches) / 1 pm. Almuerzo Siciliano / 3 pm. Ultima conferencia del profesor Lauretta “Desde la involuntaria estadía en la tierra hasta el más allá” / 5 pm. teatro /

Días más tarde llegaron las películas y los videos / y cuando todo parecía acabarse, zas, Alitalia anuncia la llegada a Caracas de la compañía “La Prova d´insieme” con “La Fábula del hijo cambiado” / y nos pusimos a parir italiano / “se abre el telón, aparece… una gran cortina negra, detrás de la cual está la Vida que la Madre, cegada por el dolor, no puede ver”: Roberto Laganá / director de la obra / y nosotros lo vivimos, el drama, sí, de la madre que ha perdido su hijo que ha sido cambiado por otro y cómo no entender el dolor /

y entonces llegó otro Roberto, Moll en esta caso, con el grupo de aficionados de la Casa Sicilia / otra mano que no tiembla / sí que hubo cosas en el Festival Pirandello / porque eso no fue todo /

Carlos Giménez se entusiasmó y secundado en locuras y otras yerbas por Aníbal Grunn preparó “La Máscara frente al Espejo” / las magas actrices y los magos actores / no sé si fue el leve vientecito cálido que corría en las largas noches de teatro y vino / o la música que hablaba de viejas nostalgias / o las plantas tan verdes a pesar de la no-lluvia escondiendo monólogos / o esa voz que de pronto se alzaba por sobre las otras y te llegaba / tú no sabías de dónde venía / pero te penetraba / se te quedaba dentro con una palabra y otra y otra / pero tú no podías irte / tú no querías irte / tú querías quedarte con la magia /

el Festival Pirandello terminó hace tiempo / allá por el 1 de julio de 1984 / pero aún quedamos nosotros / los que nos negamos a bajar el último telón /

dicen que Pirandello nunca estuvo en Caracas / y como nunca estuvo no tuvo oportunidad de marcharse / así que él está ahí, en cualquier sitio donde quieras encontrarlo /


© viviana marcela iriart,  
Caracas, agosto 1984
© Fotografías: Marta Mikulan-Martin
Revista Intermedio, Caracas 1984






Cinco razones para volver a leer 'Rayuela" de Julio Cortázar / Philip Potdevin, Especial para Gaceta, Junio 11, 2013, El País.com.co








¿Cómo no regresar a las deliciosas páginas que narraban los encuentros furtivos entre Oliveira y La Maga? ¿Cómo no recorrer los pasos por esa París de los años 50? Una buena excusa para hacerlo son los 50 años de ‘Rayuela’, una novela de atrevida originalidad escrita por Julio Cortázar. Viaje al centro.


Este año se celebran cincuenta años de la publicación de una obra que se ha constituido en un hito de la literatura hispanoamericana. Quizá sólo ‘Cien años de soledad’ ha tenido tanta relevancia, reconocimiento e influencia como la que tuvo y sigue teniendo ‘Rayuela’. ¿Qué hace tan importante a esta novela de Julio Cortázar? ¿En qué radica su valor, tanto al momento de ser publicada, en junio de 1963, como hoy, medio siglo más tarde?


Descifrar el misterio de ‘Rayuela’ es una de las disciplinas favoritas de los eruditos de la literatura. No hay carrera de literatura donde no se ofrezca un seminario dedicado analizar a profundidad la novela del célebre argentino. Hay miles de páginas de críticos, escritores, semiólogos y expertos que alegan haber descifrado las claves y sentidos del libro. Al ser catalogada, desde su publicación, como una novela abierta, ha quedado la puerta de par en par para proponer innumerables lecturas y análisis.


Sin embargo, como decía el gran músico norteamericano Aaron Copland en referencia a la música clásica: “La música no hay que entenderla, basta con disfrutarla.” Lo mismo vale para ‘Rayuela’: no es necesario ser un lector avanzadísimo o matricularse seis meses en un seminario para sacarle el gusto a esa fascinante historia entre Oliveira y La Maga.


Sin embargo, hay claves que sirven para entender su encanto, o razones que la convierten en una novela fundamental en la literatura hispanoamericana. Aquí cinco de ellas. 






1. Es Original. Cortázar escribe ‘Rayuela’ en plena madurez, en torno a su 45 años, y luego de haber escrito tres novelas (de las cuales sólo publica una, ‘Los Premios’, mientras que las otras dos, bastante flojas, serán publicadas póstumamente), y varios libros de cuentos muy exitosos y de excelente factura, como ‘Bestiario’, ‘Final de Juego’, ‘Las armas secretas’; un poema épico, ‘Los Reyes’, y otro libro inclasificable, ‘Historias de cronopios y famas’.‘ Rayuela’ es una novela fundamental por cuanto rompe con la obra anterior suya y, aún más, con la literatura escrita hasta entonces, no sólo en Latinoamérica sino en Europa y Norteamérica en el Siglo XX. Sólo se han encontrado paralelos e influencias en la novela ‘Tristam Shandy’, publicada en 1767 del inglés Laurence Sterne. 

La novela de Cortázar es original por cuanto tiene una estructura paralela que se entrecruza la una con la otra. Hay dos secciones, una titulada ‘Del lado de allá’, con 56 capítulos que se dejan leer de manera secuencial, y otro, ‘De otros lados’, subtitulado ‘Capítulos prescindibles’, que van hasta el 155, la mayoría de ellos muy cortos, a veces de un sólo párrafo con un par de líneas de extensión. Por supuesto ningún lector atento omite esta segunda parte, a pesar de la inquietante sugerencia del autor, puesto que allí está la clave de mucho de lo que sucede en la primera; además allí abundan reflexiones sobre literatura, artes y cultura que forman parte integral de la novela, además de citas y recortes tomadas de la prensa a manera de libro de recortes.

En su atrevida originalidad, Cortázar, invita al lector a leer la novela de varias formas: Saltando, como en la rayuela infantil, entre una parte y la otra, según las indicaciones que se dan al final de cada capítulo o leyendo las partes por separado o prescindiendo totalmente de la segunda parte o incluso, descuadernando el libro, intercalando cada capítulo en el orden sugerido y volviéndolo a armar para leerla linealmente según la sugerencia del autor. Una lectura desestructurada como esa se le ocurre a Cortázar en 1963, cuando la novela que se escribía en el mundo en ese entonces seguía siendo muy formal y convencional. Esa forma es tan insólita y creativa, que después de esa fecha ya ningún autor serio se atreverá a proponer algo parecido pues cualquier remedo resultaría un fracaso absoluto.


2. Se deja leer. A pesar de sus 635 páginas, ‘Rayuela’ no se puede considerar un mamotreto: es una novela que se lee de manera vertiginosa y con absoluto deleite para el lector. Los diálogos están llenos de humor, de ironía, de sarcasmo, de toma y dame entre los personajes, en un lenguaje coloquial y sin elaboraciones encumbradas, pero sin caer en simplezas. El juego de saltar de un capítulo a otro, que da el título a la novela, es sólo el comienzo del aspecto lúdico que atraviesa las páginas de la novela. Los personajes están dispuestos a tomarse la vida como les viene, sin mayores pretensiones: para ellos lo importante es el diálogo, la música, el aquí y el ahora. Hay un pasaje, de los más celebres de la novela, llamado el capítulo del tablón, en el que las dos parejas de protagonistas: Oliveira y La Maga, Traveler y Talita, que son vecinos en edificios enfrentados, tienden un tablón sobre el vacío, de ventana a ventana, para cruzar de un apartamento al otro. La escena es absurda, divertida y a la vez de gran profundidad, siempre apuntando a lo literal de la escena y, a la vez, a todo lo simbólico detrás del tablón que une las dos viviendas.


3. Es erótica. El pasaje más citado de ‘Rayuela’, y a la vez el más erótico es el capítulo 68. Está escrito en un idioma que Cortázar inventa y denomina gíglico, lengua que no se requiere aprender formalmente para entenderla a la perfección, sólo basta una pizca de imaginación. Aquí podemos apreciar el capítulo en su totalidad: 

“"Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sústalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias”." 


4. Es musical. Los personajes de ‘Rayuela’, que conforman el llamado Club de la Serpiente en París, oyen todo el tiempo discos de jazz, blues y bepop, en especial a Charlie Parker, pero también a Louis Armstrong, Dizzy Gillespie, Bessie Smith, Fats Waller, Oscar Peterson, Thelonius Monk, Kenny Clarke, entre otros.Incluso en eso, Cortázar rompe con la tradición latinoamericana al poner en primer plano una música no local como protagonista de su novela. El jazz con su informalidad, su espontaneidad y sus formas improvisadas son el trasfondo sobre el cual la misma novela está construida. La novela, al igual que el jazz, se despliega frente al lector de forma espontánea por vericuetos sorpresivos. 


5. Es trascendente. Rayuela’ también tiene su faceta profunda, la que más fascinación genera en los críticos. Hay una búsqueda personal, en espiral, hacia el centro del sí-mismo de Horacio Oliveira y Manolo Traveler. El uno desde París y el otro desde Buenos Aires. Ambos llevan sus vidas a través de los laberintos de las dos ciudades que constituyen el eje Europa-Sur América, en un afanoso e incansable viaje hacia lo que llaman el centro. Pero también es la fusión de los opuestos entre París y Buenos Aires, el cosmopolitismo de la primera y la calurosa pesadez del Buenos Aires de los años cincuenta. Fusión a la vez entre el racionalismo cartesiano occidental y el conocimiento intuitivo de Oriente, entre el desorden de Oliveira y la perfección de La Maga, su amante uruguaya en París. ‘Rayuela’ es confluencia de oposiciones entre Traveler, el amigo de juventud de Oliveira y su compañera Talita. París es una metáfora dice Oliveira, a la que jamás se llega a conocer totalmente. Oliveira trata de llegar al centro de París a través del conocimiento de la clochard, la mendiga típica de las calles parisinas, que representa el substrato más bajo de la ciudad luz. 

En el capítulo final de la primera parte, llega casi a una comunión con Emanuelle, la clochard, fétida y borracha en una aventura escabrosa a orillas del Sena.Oliveira es el perfecto metafísico que se pasa la vida buscándose el centro de sí mismo. Es una indagación desesperada donde Oliveira desea dejar caer todo lo que le rodea para ver si así encuentra el verdadero centro, lo que él llama, eje, razón de ser, el ombligo. Pero esta búsqueda le lleva a caer en la incomunicación total y pensar que sus peligros son solo metafísicos, los mismos que le llevarán a la locura. Oliveira gira en torno al espiral, vive buscando cuál es la entrada y no la encuentra. En sus sueños imagina que está en todas partes, que posee el don de la ubicuidad. Pero termina resignándose y admite que le va a doler el resto de su vida no poder hacerse una idea de qué es el centro, o sea no llegar jamás a su propio yo o sí-mismo. Oliveira busca escaparse de su soledad con lo opuesto que es el gregarismo, lo que llama la gran ilusión de la compañía ajena, solo para darse cuenta que esa soledad es peor aún. Es el hombre solo en la sala de los espejos. El lamento último es saberse solo, conocerse al borde de la otredad y no poder franquearla, porque para hacerlo se necesita la mano desde afuera, desde lo otro para que se la tienda, pero esta no existe. 

Al final de la novela, cuando Oliveira intenta suicidarse en el manicomio, dice, al ver abajo de la ventana una rayuela pintada en el cemento, que si se tira es probable que caiga en el cielo, o sea en el centro o eje principal de la rayuela.Al igual a cómo dicen los gardelianos, que Carlitos cada día canta mejor, ‘Rayuela’ no solo admite múltiples relecturas sino también continúa invitando al lector que no la conoce, a que se le acerque, sin elevadas pretensiones de disección literaria, para dejarse descubrir en su maravillosa originalidad y su frescura a pesar de estar entrando en su segunda.


Philip Potdevin
Especial para Gaceta
Junio 11, 2013

Fuente:  El País.com.co







Carlos Cruz Diez, Edgar Ramirez, Maite Delgado, Gaby Espino, Tomas Rincón, Greivis Vasquez, Omar Vizquel, Apache y Voz Veis le cantan a Venezuela junto con SANLUIS en MIS ILUSIONES












Con la participación de

Tema creado y cantado por SanLuis 




"Gente a Vista" sátira cuasi musical de viviana marcela iriart / Ed. Escritoras Unidas & Cía. Editoras, abril de 2015






Fragmento

Sátira cuasi musical en 13 escenas, un acto y ningún apagón

.
La acción parece que transcurre en 1492 pero, como esta no es una obra realista, nadie puede asegurarlo. Lo que sí se afirma es que el vestuario es actual; la escenografía, sencilla y ambigua. Tan sencilla y ambigua como esta historia que parece que comienza ahora y que termina con la palabra "telón" y que en realidad comenzó hace mucho tiempo atrás y nadie sabe cuándo va a terminar.
Escrita para cuatro actrices y cuatro actores que representarán, sin querer parecerse al estereotipo de nadie, a los siguientes PERSONAJES:
Los Principales: FERNANDO, CARLOS, AMÉRICO, JUAN, AMÉRICA, LUNA, ISABEL Y MARÍA.
Los No Menos Principales: CURA, ÁNGELA, SAN PUERTAS, MARINE, GURKA, CONQUISTADOR ESPAÑOL, CONQUISTADOR FRANCÉS, CONQUISTADOR PORTUGUÉS, UNA INDIA, UN INDIO, OTRA INDIA, OTRO INDIO.
Música:
Bravo  Celia Cruz
Piel Canela  Celia Cruz
Usted  abusó  Celia Cruz
Ojalá que llueva café  Juan Luis Guerra
Ropa blanca  Susana Rinaldi
Réquiem de Madre  María Elena Walsh
Coca-Cola música del jingle del año 1960
"Tú me acostumbraste" Soledad Bravo
Visa para un sueño Juan Luis Guerra y el 4:40
Libertango" Piazzolla.
ESCENA I: TIBURÓN
El escenario está vacío. Son las primeras horas de la tarde de un maravilloso día de sol en la mitad del Océano Atlántico. Fernando y Carlos, conquistadores españoles de mediana edad, de aspecto agradable y simpático, están en el lateral izquierdo simulando estar en una carabela. Carlos está remando.
FERNANDO (Cantando al tiempo que mira el horizonte con unos prismáticos)  
"La mar astaba sarana, sarana astaba la mar..." [1]
CARLOS     
"La mar astaba sarana, sarana astaba la mar. ¡Con e!"
FERNANDO (Con más ímpetu, como si fuera un cantante de ópera.)
"Le mer estebe serene, serene estebe le mer, le mer estebe serene..." (Se interrumpe abruptamente)... "serene...  estebe..." estaba... porque... (Enmudece por la impresión)
CARLOS (Dejando de remar)
 Deje el suspenso y hable de una buena vez. Que esta es una obra histórica no de misterio.
FERNANDO (Algo nervioso)
¡Remad! ¡Remad con más fuerza!
CARLOS (Remando con visible esfuerzo. Al público)
Este se cree que yo soy un motor de diez caballos de fuerza. (A Fernando, hablando con acento italiano). ¡Remo, Remo! ¡Siempre Remo! ¡Ma Rómulo, ¿dónde está?!
FERNANDO (Lo mira, alarmado)
Mira, que te estás confundiendo de historia, Rómulo y Remo no tienen nada que ver en esta obra.
CARLOS (Avergonzado).
¿Ah, no?
FERNANDO 
No, así que rema, que para eso te traje. ¿O tú te creíste el cuento ese de "Vacaciones gratis en las Indias"?
CARLOS     
Eso decía el folleto que nos entregaron en la agencia de viajes. No veo por qué no tiene que ser verdad.
FERNANDO 
¿Y qué agencia era esa?
CARLOS     
La "Expedición a Las Indias S.R.L".
FERNANDO 
¡Ah! Claro, es la agencia que creó la reina para encontrar voluntarios. Pero dime una cosa, tú, que imagino te conoces muy bien a tú mismo, ¿crees que te mereces un viaje gratis? ¿gratis por qué? ¿como premio a qué? No, señor, no. Y déjame decirte una cosa, por si no lo sabes y que no se te olvide: lo único gratis en la vida es la muerte. ¡La muerte! Más no así el entierro. Así que  rema, que para eso te trajimos, que quiero ver qué es eso que se acerca.
"Eso" son Américo y Juan, dos "futuros conquistados" de mediana edad, también de aspecto agradable y simpático, quienes se acercan a la carabela simulando estar en una canoa.
JUAN (Mirando por unos prismáticos)
Oh, sorpresa: visitas.
AMÉRICO (Aburrido)
¿Otra vez? ¿Pero será que esos piratas ingleses no tienen otra cosa que hacer? ¡Vaya grandeza la del reino que no produce nada y que todo lo que consume es producto del robo!
JUAN 
No son ingleses.
AMÉRICO   
¿Cómo lo sabes?
JUAN
Elemental, mi querido cacique. No están tomando té ni whisky. Caminan como hombres, no como señoritos. No clavan su bandera en cuanta ola o pájaro se les atraviesa, pretendiendo adueñarse de lo que es de todos. No, ingleses no son. Y como dice el dicho, mejor malo conocido que bueno por conocer. (Hablando por un moderno transmisor) ¡Atención, atención! ¡Ponerse en sus puestos de combate! ¡Objeto nadador no identificado a la vista!
Mientras, en la carabela, los ánimos no están muy tranquilos que digamos.
FERNANDO (A Carlos, que apunta a la canoa con una ametralladora muy moderna).
Tranquilo, Carlos, tranquilo. Recuerda que, si bien el sonido de las armas es mejor que el de las palabras y la invasión mejor que la colonización, no está demás darle una chance a... (Canta en inglés algunas estrofas de "Denle un chance a la paz" de John Lennon).... démosle un chance a la paz. No olvides que los buenos modales de la diplomacia no se contradicen con los de las armas.
CARLOS     
Completamente de acuerdo con usted, capitán. Pero a veces la diplomacia necesita uno que otro refuercito... Porque no existe paz si no ha existido primero guerra. Paz y guerra no existen por separado. Sin la una, la otra desaparece.
En la canoa, mientras tanto, Juan recela de los nuevos visitantes y los apunta con arco y flecha. Carabela y canoa quedan una frente a la otra.
FERNANDO (A Américo y Juan, mirándolos con curiosidad y recelo)
¡Buenas tardes, gentiles caballeros! ¡Qué sorpresa encontrar gente por acá!
AMÉRICO (En la misma actitud de Fernando)
¡Buenas tardes, queridos amigos! La sorpresa es nuestra. No esperábamos encontrar a nadie en nuestras aguas territoriales.
FERNANDO (Absolutamente sorprendido)
¿Sus aguas territoriales?
AMÉRICO (Amable)
¿Tienen ustedes permiso de navegación?
FERNANDO 
¿Permiso de navegación? (Encogiéndose de hombros). No, claro que no.
AMÉRICO (Amable)
Entonces, lamentándolo mucho, no podrán continuar. Supongo que sabrá que las leyes internacionales sobre navegación nos amparan.
FERNANDO (Amablemente amenazante)
No me dejó terminar. Permiso no tenemos, no, pero tenemos armas. Y, por lo que estoy viendo, mucho más modernas y poderosas que las suyas.
AMÉRICO (Sopesando la situación y viéndose en desventaja)
En ese caso... (Exageradamente amable, haciendo una reverencia)... nuestras aguas... son sus aguas. (A Juan) Sobre todo, el agua de la olla en donde los vamos a cocinar. (A Fernando). ¿Andan perdidos? ¿Podemos ayudarlos en algo?
FERNANDO 
¿Ayuda? ¡Faltaba más! ¿Cuándo los poderosos de la Tierra han necesitado ayuda de los débiles? No lo vi ni lo veré jamás.
AMÉRICO   
Disculpe usted, yo sólo decía. Es que es raro encontrar gente por estos lugares.
FERNANDO (Simpáticamente pedante).
No me sorprende. Ningún pueblo tiene el valor del nuestro. Sólo nosotros nos atrevemos a realizar una expedición a... ¿a dónde? A ver, trate de adivinar usted, buen hombre.
AMÉRICO   
Bueno...
FERNANDO (Interrumpiéndolo)
¡Ya ve usted! No puede adivinar. Es lógico, no se sienta usted acomplejado por eso. Porque no se adivina lo que no se sabe, lo que no se conoce. Y nosotros, ¡nosotros! ¡el pueblo más bravo y más valiente de la Tierra! ¡pueblo de hombres tan machos como el más macho de todos los toros! Nosotros, decía, vamos hacia las... ¡sí! ¡Las Indias!
AMÉRICO   
Pues verá usted, si es para las Indias que van, déjeme decirle que mal enrumbados van.
FERNANDO 
¿Mal enrumbados? ¿Y se puede saber cómo usted se atreve a decirme eso? (A Carlos)  Pobrecito, con esa pinta de subdesarrollado que tiene y pretende darnos lecciones de geografía a nosotros... ¡a nosotros! que hemos dibujado la geografía del planeta.
AMÉRICO (Exageradamente amable)
Con toda humildad, gentil caballero, tenemos un tratado de asistencia recíproca con las Indias: intercambio comercial, cultural, deportivo.... En fin, ¿no ha oído hablar del tratado Sur-Sur? Últimamente ha salido muchísimo en los diarios.
FERNANDO (Burlándose)
¡Oh, sí, claro! ¡Cómo no! Ayer justamente vi algo sobre eso en la televisión por cable. Y, seguramente, ustedes son los descubridores de las Indias, ¿verdad?
AMÉRICO   
¿Descubridores? ¿Acaso se descubre la estatua cuando se la muestra por primera vez al público y se deja caer la tela que la cubre? Se destapa, se hace visible a nuevos ojos, pero descubrir, no se descubre, porque la estatua ya existía debajo de la tela.
FERNANDO (Irónico).
¿No me diga? No me había dado cuenta... Yo siempre dije que viajar cultiva el espíritu. (Pausita). ¿Y se puede saber hacia donde van los "señores"?
AMÉRICO   
¡A Europa!
FERNANDO Y CARLOS  (Al unísono)
¡¿A Europa?!
AMÉRICO   
Más precisamente, a España.
FERNANDO
¿A España? ¿Ha dicho usted España? Dígame una cosa, ¿no pretenderán, por casualidad, quedarse a vivir allá, verdad? Porque en España ya somos demasiada gente, y de inmigrantes estamos hasta los... hasta los... ¡hasta los Pirineos!
AMÉRICO   
¡Oh, no, faltaba más! Vacaciones de agosto simplemente.
FERNANDO
¡Ah, bueno! Haberlo dicho antes, hombre. En ese caso puedo regalarle una guía turística. De España y de las futuras colonias que pensamos conquistar.
CARLOS (Para sí)
El capitán está muy amable, ¿qué se traerá  entre manos? (Pausa). Porque desarrollados y subdesarrollados nunca se han amado. ¿O será que tantos meses de navegación le han hecho perder la chaveta? Si sigue así, tendré que  mandarle un e-mail  a la reina Isabel.

ESCENA 2: TED, CAROL & FRED Y ALICE.
Américo y Juan, en la canoa, arreglándose para partir. Américo se pone un colgante de oro en el cuello y agarra una flor. América, su esposa, una mujer de fuerte personalidad, de 40 años aproximadamente y Luna, esposa de Juan, una muchacha de no más de 30 años, algo tímida, divertidas y curiosas, no pierden detalle de la actividad de los hombres.
AMÉRICO (Deshojando la flor)
Voy, no voy, voy, no voy...
JUAN (Emocionado)
Llevaré mi grabador y le haré un reportaje a ese catirote espectacular. ¡La bomba que me daré en la tribu cuando me lo publiquen en "Crónicas de las Europas, volumen III"!
AMÉRICA (Imitando a Américo, sarcástica)
Voy, no voy, voy, no voy. ¡Vamos mijito! ¡Vamos! Porque nosotras también vamos.
AMÉRICO (Saca un pétalo)
En primer lugar, no fueron invitadas. (Lo arroja. Saca otro). En segundo lugar, ¿se puede saber desde cuando las mujeres participan en actividades propias de los hombres? (Arroja el pétalo).
AMÉRICA
¡Cosas de hombres! ¿Y se puede saber quién ha dicho que ir a conocer gente de otros lugares es cosa de hombres?
AMÉRICO   
¡Ay, niña! ¡Qué mal educada eres! (Pausa)  ¡No vas y no vas! ¿Acaso no ves quién lleva el guayuco en esta canoa?
AMÉRICA (Haciendo que no entiende)
 ¿Y qué importa que lo lleves tú?
AMÉRICO (Solemne)
 Soy la autoridad.
AMÉRICA
¿Únicamente porque usas guayuco? Es más fácil de lo que pensaba entonces: usaré guayuco desde ahora. Ni mandas tú ni mando yo, mandaremos ambos.
AMÉRICO   
Bueno... no solamente por el guayuco.
AMÉRICA
¿En qué quedamos?
AMÉRICO   
Bueno... también por... por lo que hay dentro... dentro de... (Señala el interior del guayuco).
AMÉRICA
Bueno, yo también tengo algo (Imitándolo)... algo dentro... dentro de...
AMÉRICO   
¡Tú eres una mujer!
AMÉRICA
Y tú un hombre ¿y?
AMÉRICO   
¿Tú no sabes que vas a sufrir mucho por no aceptar las limitaciones que la naturaleza te impuso por ser mujer?
AMÉRICA
¿Y tú no sabes que las limitaciones, la mayoría de las veces, no las impone la naturaleza sino la propia gente? ¿Y no recuerdas además lo que dijo Bolívar, que si la naturaleza se opone...? ¡La venceremos! No hay naturaleza que pueda obligarme a ser la espectadora, y no la protagonista, de mi propia vida, ¡toda la vida!
AMÉRICO   
Se me hace tarde, amor mío. Cuando regrese seguimos hablando ¿sí? ¡Lo juro! Y por favor... ¡no se olviden de preparar la cena! (A Juan) ¡Vamos! No hagamos esperar a la Historia.
AMÉRICA Y LUNA 
¡Machistas! ¡Ya verán cuando llegue el Siglo XX!
Celia Cruz canta "Bravo". América y Luna hacen mímica con mucho humor, simpatía y ternura.

                    CELIA CRUZ

                    “Bravo, permíteme aplaudir
                    por la forma de herir mis sentimientos.
                    Todo aquello que sentí en nuestra intimidad,
                    tan bello, quién diría que lo ibas a convertir en sufrimiento.
                    Bravo te vuelvo a repetir
                    por tus falsos e infames juramentos.     
                    Te odio tanto que yo misma me espanto
                    de mi forma de odiar, deseo que después que te mueras
                    no haya para ti un lugar.
                    El infierno resulta un cielo
                    comparado con tu alma y que Dios me perdone
                    por desear que ni muerto tengas calma.
                    Bravo, permíteme aplaudir.”




[1]  Anónimo

© viviana marcela iriart
Gente a Vista
(fragmento)
Caracas 1992


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Gente a Vista