la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik








“Y estamos marchando todavía en las calles

Con pequeñas victorias y grandes fracasos

Pero hay alegría y hay esperanza

Y hay un lugar para ti”

Joan Báez





In Memoriam Marianne Kohn Beker, filósofa, investigadora, cofundadora del Espacio Anna Frank de Caracas / Nuevo Mundo Israelita; Rabino Pinchas Brener, 5-10 julio 2017 / Gentiuno, Caiv, 2015; El Universal, 2012 / Prodavinci, 2017








Con estupor recibió nuestra comunidad la noticia del deceso de Marianne Kohn Beker, intelectual de gran talla y activista de la kehilá durante décadas.

Marianne era una personalidad indispensable en todo proyecto de importancia de la comunidad judía, ya fuera en apoyo a los judíos de la Unión Soviética, el esclarecimiento sobre el sionismo o la organización de eventos internacionales.

Fue investigadora del Instituto de Filosofía de la Facultad de Humanidades y Educación, así como de la Escuela de Estudios Políticos de la Facultad de Derecho de la UCV. Fue coautora, junto a Alicia de Nuño, del libro Tendencias positivistas en Venezuela. En el contexto comunitario dirigió la edición de varios libros, entre ellos la trilogía Exilio a la vida, así como la serie de fascículos Noticia de una diáspora, y numerosas entrevistas testimoniales en video a sobrevivientes de la Shoá realizadas por la UIC. Colaboró con artículos en muchos medios, incluyendo Nuevo Mundo Israelita. Hace una década fue cofundadora de la ONG Espacio Anna Frank, cuya misión es promover la coexistencia y la paz.

Marianne Kohn Beker será, sin duda, insustituible. Desde estas páginas acompañamos en su dolor a sus hijos, nietos, bisnietos y demás familiares. En una futura edición le dedicaremos un homenaje especial.




Marianne  Beker z’l


En memoria



Cuando llegamos a Venezuela, el señor Mote Kohn ya había enviudado y vivía en la casa de su hija mayor Marianne. Mote era un señor serio, asiduo asistente a la sinagoga los días Shabat, tenía el cargo de Fiscal dentro de la Junta Directiva de la Kehilá, de pensamiento universal, más allá de los confines de su tradición ancestral.

Luego conocí al doctor Simon Beker, extraordinario profesional de la medicina quien contaba a las personalidades venezolanas más ilustres como pacientes. Su bella y culta esposa era Marianne. Muchos la conocían como la esposa del doctor Beker, pero la mayoría la identificaba solo como Marianne por sus numerosas y extraordinarias cualidades individuales. Pareja extraordinaria de la comunidad judía en la cual cada uno tenía también una personalidad importante definida e impactante.
Marianne se convirtió a través de las décadas en un ícono en la comunidad judía.
Admirada por jóvenes como un modelo de lo que puede alcanzar una mujer en una sociedad latina, machista por definición. Su belleza impactaba como primera impresión para pasar a la retaguardia frente a su agudo intelecto y vasto equipaje cultural.
Ávida lectora de historia y filosofía, profesora universitaria con un prisma universal, todo ello era secundario a su interés y compromiso con el presente y futuro del pueblo judío. Marianne era un punto de referencia indispensable frente a cualquier situación crítica que requería experticia, juicio y sabiduría. Tuvo pocos cargos formales dentro de la comunidad con la excepción de la Unión Israelita y la CAIV. No había declaración o comunicado comunitario que no pasaba primero por su pluma también y aprobación.
Cualquier evento cultural: foro, reunión internacional, era impensable sin la activa participación de Marianne, tanto en la preparación como la ejecución.
Fue la extraordinaria madre de Toni y Bernardo, Ilana y Sidney, Bernardo y Cirly.
Tres hijos con cónyuges, y cada uno destacado en sus profesiones. Siempre pendiente de su hermano menor Carlos, Marianne vivía en una casa al lado de su querida hermana Dita en la Alta Florida, y reunía a la familia en un almuerzo dominical, porque Marianne también era una cocinera sin par. Combinación inusual de talento culinario con curiosidad intelectual.
Unos años atrás editamos conjuntamente un libro sobre las Sinagogas de Venezuela y el Caribe. La idea venía de Marianne, porque pensó que en el Caribe hay comunidades que han mermado o desaparecido y sería importante dejar un documento de sus instituciones religiosas e historia. Al incluir las sinagogas de Venezuela en ese libro, quedaba lejos de nuestra imaginación de aquel entonces, la posibilidad que en escasos años estaríamos enfrentando una situación semejante en nuestro país.
Durante estos últimos y turbulentos años en Venezuela, fundó y dedicó muchísimo esfuerzo a ESPACIO ANA FRANK, institución que ha estimulado la conciencia de gran parte de la sociedad venezolana para renovar esfuerzos por mantener en alto la bandera de la dignidad humana, la libertad de pensamiento y la convivencia. Recordando los horrores del pasado reciente durante la Segunda Guerra Mundial, a través de numerosas películas y foros, conversatorios y reuniones a promovido la identificación de la sociedad con los menos afortunados al mismo tiempo que contribuye para enfrentar con aplomo y decisión las dificultades del momento actual en Venezuela.
Su nombre hebreo Miryam hace alusión a la hermana de nuestro gran líder Moshe Rabenu. La bíblica Miryam fue hermana del ser humano más ilustre, sin embargo, la Torá testimonia que nunca fue opacada por Moshé. Tenía personalidad y liderazgo propio.
Siglos más tarde, nuestra Miryam, Marianne, también tenía liderazgo propio y se convirtió en un ejemplo a seguir para la juventud de nuestra comunidad y para muchos otros que fueron sus discípulos ya sea en la universidad o a través de sus numerosos escritos y finos ensayos en la prensa del país.
Llegó a una edad respetable, había pasado los 80 años de vida fructífera que deja una huella indeleble.
La vi por última vez apenas unas semanas atrás en la boda de su nieta Melanie con Danny y se veía como siempre bella y sonriente. Sabía que estaba enfrentando problemas de salud que no aparentaba físicamente. Pero me dijo, “estoy cansada de vivir, ya es suficiente”. Extrañas palabras para ese momento, pensé. Sin embargo, me quedaron grabadas porque recordé que su difunto padre Mote zl me había dicho: “no quiero vivir un momento más de lo que me corresponde”, no quería vivir sin tener todas sus facultades habituales.
Marianne se fue de este mundo terrenal con todas sus facultades y numerosos talentos intactos.
Todos estamos enlutados.
Tehé zijrá baruj
Rabino Pinchas Brener


















Discurso de Marianne Kohn Beker al recibir el Premio Mujer Analítica 2015, auspiciado por la asociación Civil Mujer y Ciudadanía y el Centro de Estudios de la Participación Ciudadana de la Universidad Monteávila



Señor Doctor Francisco Febres Cordero Carrillo, Rector de esta valiosa Casa de Estudios Superiores que es la Universidad Monte Ávila. Dr. Joaquín Rodríguez ex Rector de la misma y admirado amigo. Arquitecto Aixa Armas y Profesor Luis Martínez, muy queridos amigos, ella incansable trabajadora a favor de los derechos de la mujer y digna representante de Asociación Civil Mujer y Ciudadanía y él, director del Centro de Estudios de la Participación Ciudadana, ambos responsables de tenerme aquí ante ustedes en estas lides.

Estimados miembros del Jurado a quien debo esta tan importante premiación.. Mis compañeras nominadas junto conmigo y las de años anteriores, familiares y amigos, público presente-

Comienzo por decirles que no puedo dejar de preguntarme por qué soy yo la elegida entre tantas conciudadanas tenaces por su dedicación y logros. Desde muy joven me he sentido sumamente orgullosa de ser mujer, porque si existe un país donde la mujer se ha destacado más, es Venezuela. Las universidades reciben cada año más aspirantes femeninas y estudian carreras como Medicina o Arquitectura que en otros países son muy pocas las mujeres inscritas. Y no solo estudian carreras profesionales sino también las ejercen con ahínco y dedicación, a pesar de que en su gran mayoría no dejan de ser esposas y madres abnegadas, a veces siendo las solas encargadas de conducir sus hogares, empeñadas en cubrir las necesidades de descendientes y progenitores ancianos. Esto es así hasta en los círculos más humildes.

En segundo lugar no merezco reconocimiento alguno por lo que he hecho o hago porque mi país, Venezuela, no me debe nada; en cambio yo le debo todo. Hija de padres inmigrantes que huían del antisemitismo europeo, mis padres no hubieran podido darse el lujo de enviar a sus hijos a seguir estudios superiores. Mis hermanos y yo recibimos toda nuestra educación gratuitamente: escuelas federales, liceos oficiales y Universidad pública. La UCV, en los casos de mi marido y el mío, también sufragó todos los gastos para nuestros estudios de postgrado en el Exterior. A nuestro regreso, obtuvimos allí también nuestros cargos y gracias a sus préstamos con bajos intereses pudimos adquirir nuestra vivienda propia. Sé que esos privilegios fueron siendo cada vez más escasos y que hoy en día uno de los esfuerzos más urgentes por devolvernos estas oportunidades de superación deberían ser ejecutados en el campo de la educación.

En tercer lugar, y no menos importante, los hijos de extranjeros aprendimos a amar este nuestro país cuando nuestros padres lo comparaban con los países de su procedencia. Aquí nunca sintieron mis padres prejuicios o discriminación. Una vez oímos decir a mi padre que se graduó en la Universidad de La Guaira y cuando le dijimos “pero papá si no había ninguna Universidad en La Guaira” nos contestó riendo “es que me llaman Doctor Kohn, y yo no puedo sino contestarles que doctor se hace, pero señor se nace”. Cada vez que mi abuelo llegaba a la playa señalaba que el Paraíso no podía ser mejor. Había suficientes motivos para que los extranjeros consideraran a Venezuela como una “Tierra de Gracia”

Para mantener vivas estas conductas espontáneas de hospitalidad, y fraternidad nos reunimos, en el año 2006, con la intención de transmitir a las nuevas generaciones estas muestras de solidaridad y responsabilidad social que han caracterizado al ciudadano venezolano y que circunstancias externas de distintos órdenes, amenazan con debilitarlas. Esta preocupación se transformó en ocupación cuando fundamos EAF. Nos pareció que Ana Frank, cuya vida fue truncada antes de convertirse en mujer, constituía por una parte, el mejor ejemplo de lo que no debía haber ocurrido jamás y sin embargo sucedió y por la otra, de esa capacidad extraordinaria que tenemos los seres humanos de encontrar fuerzas para superar las dificultades y triunfar sobre el mal con tal de que nos lo propongamos. Desde sus inicios y a medida que ha pasado el tiempo, se han seguido sucediendo acontecimientos que nos dan cada vez más la razón de la imperiosa necesidad de reforzar el respeto mutuo y la valentía moral, para hacer lugar a la solidaridad. En estos momentos tendencias extremistas están abocadas precisamente a lavar los cerebros de los más jóvenes, justamente quienes deben ser los garantes de un futuro mejor. Unos son las víctimas y otros los victimarios en los disturbios cada vez más sanguinarios y frecuentes propiciados por estados autocráticos que desprecian los derechos humanos.

Es hermoso lo que tratamos de hacer, pero es solo un grano de arena que se consolidaría si la educación se enrumbara hacia la implementación de los principios que nos permitan finalmente convivir en paz todos los seres humanos a pesar de las diferencias. Solo así podremos asegurar la ayuda al más necesitado y el ejercicio de la justicia para todos-

¡Gracias, muchas gracias!


Fuente: Gentiuno







Espacio Anna Frank promueve el reconocimiento del otro

"Coexistir es lo que hacemos todos los días aunque no sabemos cómo hacerlo de una manera en la que todos salgamos beneficiados", explica Marianne Kohn de Beker, directora académica del EAF, sobre el principio que buscan promover dentro de esta institución sin fines de lucro.



Marianne Kohn de Beker, abanderada de la coexistencia pacífica (Oswer Díaz)

ANYIMAR COVA LUGO |  EL UNIVERSAL
sábado 17 de noviembre de 2012  11:59 AM
Caracas.- Promover la coexistencia y el respeto del diferente ha sido la bandera del Espacio Anna Frank, según cuenta Marianne Kohn de Beker, directora académica del EAF. Hoy, cuando cierra la exposición "Coexistencia"  instalada desde hace una semana en la escuela municipal Andrés Bello de Chacao (calle Mohedano) cuenta un poco más sobre qué motiva al trabajo que desde 2006 realizan en esta organización.

¿Qué es el Espacio Anna Frank?
-Es una institución sin fines de lucro cuyo nombre es simbólico para que la gente pueda rápidamente situarse en los objetivos que tenemos. Es espacio porque no es un área física sino  virtual en el que le damos un foro abierto a las personas que de alguna manera se identifiquen con los objetivos del espacio Anna Frank que en muy pocas palabras son la convivencia pacífica, el respeto mutuo y la responsabilidad que tenemos de no ser solo para nosotros mismos sino para los demás  porque si no, qué sentido tiene la vida.

Aparte, Anna Frank  un símbolo no solo de lo que fue la discriminación racial en un momento dado sino también porque fue una niña. Ya sabemos que no existe ni siquiera en los países más desarrollados una cultura suficiente para saber tratar al niño con respeto, porque seguimos sin tener idea de lo que es capaz de entender y sufrir.

Pero Anna Frank también es mujer y aun hoy las mujeres estamos lejos de haber alcanzado lo que nos corresponde que es, por ejemplo, saber que somos tan inteligentes y tan capaces como los hombres en la vida laborar, sin hablar de las relaciones que mantenemos en las casas y el papel que tenemos dentro de las familias.

-Hay una palabra que se repite en casi todas las cosas que hacen dentro del Espacio que es la coexistencia, ¿por qué coexistencia y no tolerancia, por ejemplo?
-Porque no es suficiente. Tolerar significa a mí no me gusta esta persona pero por respeto y porque soy incapaz de hacerle daño a alguien yo la tengo que tolerar y eso no es suficiente para nosotros. Coexistir es lo que hacemos todos los días aunque no sabemos cómo hacerlo de una manera en la que todos salgamos beneficiados. 

No es fácil y por eso la primera imagen de coexistencia que nosotros tenemos (hecha por el diseñador gráfico Eduardo Capuano en el marco del Salón Nacional de la Coexistencia 2010)  es una niña siamesa. Pensarán algunos qué cosa más horrible esa de pertenecer a un solo cuerpo pero eso es coexistencia que no es solo un derecho sino un deber de cómo hacer, ya que vivimos en un solo cuerpo, para respetarnos mutuamente, para que dentro de esa prisión que tiene cada uno podamos sentirnos libres.

¿Qué programas han sido banderas dentro del Espacio Anna Frank?
-Yo creo que lo más importante que hemos hecho son nuestras exposiciones itinerantes porque aplicamos eso de que "Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a donde Mahoma" y si los muchachos no van al museos nosotros llevamos el museo a sus espacios.
En vez de hacer exposiciones de arte muy producidas son hechas en papel, que son fáciles de montar, pero que siempre llevan un mensaje que no encontrarás hoy en día en ningún programa escolar. Educar no es informar sino sobre todo formar y eso significa que la persona debe sentir como obligación hacer una cantidad de cosas para vivir en sociedad.

Fuente: El Universal

Marianne Kohn Beker y su hermana Esther Dita Kohn de Cohen


Entrevista a Marianne Kohn sobre Día del Holocausto

Para escuchar la entrevista en PodCast visite http://bit.ly/x61If2 27 de enero, Día Internacional de Conmemoración del Holocausto: entrevista a Marianne Kohn Beker.

La Directora Académica del Espacio Anna Frank, Marianne Kohn Beker, ofreció una entrevista a la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV) sobre la conmemoración del Día Anual de Recordación de las Víctimas del Holocausto, el 27 de enero, día propuesto por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en memoria de la liberación del campo de exterminio Auschwitz en 1945; esta fecha llama a la reflexión sobre el genocidio más importante y horrible que ha experimentado el mundo moderno.

El Espacio Anna Frank es una asociación civil, sin fines de lucro, que nació en octubre de 2006 y tiene por objeto la promoción de la coexistencia, el respeto al diferente y la valentía moral, a través de actividades educativas, académicas y culturales. Su misión es concientizar a la sociedad venezolana con respecto a la necesidad de la coexistencia y el respeto al diferente, como condiciones imprescindibles para la convivencia entre los seres humanos.

Entre los valores a difundir se encuentran: solidaridad, integridad, respeto a las diferencias, transparencia y austeridad, trabajo en equipo, profesionalidad, aportar (deseo de añadir valor), optimismo en el trabajo y corresponsabilidad.

A continuación la entrevista:

¿Qué nos cuenta sobre los eventos conmemorativos para el 27 de enero?
Este día de conmemoración es el resultado de un compromiso hecho por todos los países pertenecientes a la ONU en 2005. Realmente no se trata de que sean los judíos quienes deben conmemorar este día. Son los Estados y sus gobiernos quienes promovieron y prometieron en la ONU recordar y educar sobre el hecho más criminal sucedido en la historia de la humanidad. El Holocausto no es solamente un asunto de judíos. Hubo que esperar hasta 2005 para que se considerara una resolución de la ONU al respecto. En todas partes del mundo democrático este día se conmemora con la ayuda de los medios de comunicación, colegios y con presencia de organismos públicos.

¿Por qué la ONU toma esta decisión tanto tiempo después?

Simplemente porque cuando todo el mundo creía que nadie sería capaz de cometer genocidios, empezaron a aparecer en Ruanda, Yugoslavia, Somalia y Camboya. Es impresionante en lo que desembocó el Holocausto. Quiero decir que lo que se aprendió del Holocausto es que si se puede repetir un exterminio, cometer genocidios de una población determinada. Los autócratas del mundo saben muy bien que pueden hacerlo. Sabemos que el totalitarismo no fue sólo en Alemania también en los países comunistas, sabemos que pueden haber totalitarismos incluso religiosos; no solo político.

¿Cuál es el peligro del totalitarismo?

Significa que todos piensen lo mismo o simplemente no piensen. Es una robotización de una sociedad por el líder que los tiene secuestrados. Eso fue lo que sucedió durante el Holocausto, la Shoá, y siguen habiendo genocidios. Es así  como la ONU decidió conmemorar este día para que estos hechos no se sigan repitiendo.

¿Puede repetirse?

Todo ser humano puede ser víctima, victimario o un testigo indiferente o impotente en un genocidio.

¿Desde 2005 cuál ha sido la experiencia en Venezuela?

Nosotros no hemos realizado ningún estudio sobre el alcance del mensaje, la enseñanza y conmemoración del Holocausto en el país. Venezuela nunca ha sido un país antisemita, jamás los judíos hemos sentido alguna sensación de no ser queridos; todo lo contrario, siempre hemos tenido una situación social e intelectual destacada. Nuestra generación no fue como la de nuestros padres, quienes si llegaron con un sufrimiento muy marcado por el antisemitismo europeo. Sin embargo, últimamente han ocurrido hechos y se están difundiendo mensajes antisemitas en algunos medios de comunicación. Es una situación que no solo preocupa a los venezolanos que son judíos sino a los que no lo son. Porque el pueblo venezolano siempre ha sido muy respetuoso de las diferencias de credo y culturales. Por eso el inmigrante se ha sentido tan bien en este país.

¿Qué se quiere lograr desde el Espacio Anna Frank?

Nosotros con nuestro trabajo lo que queremos es llegarle a esas personas que podrían estar escuchando ese mensaje antisemita y darles a entender el por qué Hitler quería exterminar a todo un pueblo por su teoría seudocientífica denominada: racismo. No existe una raza judía, como tampoco una raza aria.

¿Cómo explica por qué se quería exterminar a los judíos?

Porque el nazismo creía en la superioridad e inferioridad de las razas, además los nazis pensaban que los judíos eran personas muy intelectuales e internacionalistas y en medio de una revolución nacionalsocialista –como se llamaba el partido de Hitler- se necesitaba un nacionalismo extremo en Alemania, ya que este país estaba “destinado” a dominar Europa. Los judíos fueron vistos por los nazis como enemigos del Estado, de Alemania. Se les culpó de todos los problemas sucedidos y por suceder.

¿Cuál es la diferencia entre el 27 de enero y Yom HaShoá?

El pueblo judío tomó como día de recordación el levantamiento del Guetto de Varsovia, y este día es recordado en Israel y en el mundo judío según el calendario hebreo. No obstante, como se ha dicho, el 27 de enero también es un día importante de recordación promovido por la ONU.

¿Cómo y por qué nació el Espacio Anna Frank (EAF)?

Nació para salir a la calle. Para que venezolanos de todos los credos pudiera participar en la labor de la solidaridad, la convivencia y la coexistencia. En un principio algunos de los directivos de EAF trabajamos en la Unión Israelita de Caracas. Recuerdo que desde el primer momento en que salió la primera noticia antisemita en Venezuela se realizó un comunicado de toda una página de periódico a favor de los judíos venezolanos. Este grupo de judíos y no judíos nos reunimos para luchar contra la exclusión y la discriminación; el daño que puede hacer ver a tus conciudadanos como si fueran “los otros”. Esto de no ser “como nosotros” es una cuestión peyorativa que se fomenta desde afuera y empieza a suceder o afectar un país –como ocurrió con la profanación a la sinagoga de Maripérez de la AIV- ya que deben haber sido personas a quienes les llegó el mensaje. Nosotros trabajamos para la coexistencia, no queremos un país polarizado, los venezolanos que piensan de una forma distinta siguen siendo venezolanos y lo importante es que de un grupo o de otro ambos aman a este país.

¿Qué actividades realiza el Espacio?

Llevamos exposiciones itinerantes y talleres a universidades y espacios públicos para que la gente vaya entendiendo qué significa la discriminación, el prejuicio, el irrespeto, por una parte y por la otra, la concordia, la coexistencia, la convivencia, la responsabilidad civil. Con estos valores no existiría la criminalidad existente y los prejuicios de que quienes tengan creencias, costumbres o físico diferentes, o no piensan o se visten como nosotros, son nuestros enemigos.

¿Cuál ha sido la recepción de estas actividades?Hemos ido aumentando y entendiendo mejor qué es lo que resulta más y qué menos. Por ejemplo las exposiciones itinerantes ya son hasta solicitadas por varias instituciones, y ahora no sólo estamos en Caracas, hemos estado en Valencia, Maracay, Barquisimeto, Maracaibo, Paraguaná, Margarita. Hemos hecho alianzas con otras instituciones del país.

Cuéntenos sobre las cine tertulias

Son películas que escogemos especialmente por su mensaje contra la discriminación de género, o por defectos físicos, de las conductas burlonas o despreciativas que suelen presentarse en los colegios contra compañeros de clase; cosas que pasan en la vida diaria  también y que no deben suceder. Esa es la educación que hace falta.

¿Por qué se escogió el personaje de Anna Frank?

Escogimos este nombre y a ese personaje por tres razones: 1) Por ser niña y se violan constantemente los derechos de los niños. Anna Frank es un símbolo al irrespeto a los menores de edad en el Holocausto y en muchos lugares del mundo. 2) Es mujer y hasta el día de hoy la discriminación contra la mujer es obvia, no sólo en el tercer mundo sino también en los países desarrollados y 3) por ser judía: ya que existe una discriminación contra las personas que profesan otra religión. También le colocamos el nombre “Espacio” para que sea exactamente eso, un espacio para el diálogo, la reflexión y la coexistencia de toda la sociedad y  una ciudadanía que ame la paz.

¿Es un peligro el negacionismo?

Creo que viene de la complicidad que tuvieron los demás países en el Holocausto. A todo el mundo le convenía más que fuera únicamente Alemania la responsable de este crimen de la mayor atrocidad, mas no fue así, muchos países y personas europeas cómplices de esto, y ´por ello- intentan negarlo.

Por Abel Flores

Fuente: CAIV







Algo sublime sucedió en medio del infierno

por Marianne Kohn Beker


La Shoá (el Holocausto) es como un hueco en el que, por más que nos cansamos de hurgar, nunca alcanzamos el fondo. Nunca lograremos descifrar lo ocurrido en la Guerra Total que Hitler declaró a los judíos, cuyas órdenes fueron fiel y efectivamente cumplidas por sus cómplices nazis. Cada uno de los seis millones de judíos asesinados merecería, al menos, su propia historia y no la tenemos. Cada uno de los tres millones de sobrevivientes tiene la suya que, en muchos casos, no se han atrevido a contar. Nunca sobrarán los relatos de los lugares y avatares de  esos judíos deportados y concentrados después de habérseles arrebatado hasta el nombre –que para eso estaban los números–, en un afán bien determinado de despojarlos de todo rasgo humano, porque no sólo sus victimarios debían ser despiadados con sus víctimas, sino que también debían serlo ellas consigo mismas. Kafka fue el gran vidente de esta crueldad extrema, con La Metamorfosis.
Así y todo, a pesar de la eficiencia alemana, a pesar de contar con entusiastas voluntarios en muchos de los países europeos ocupados, los planes trazados resultaron más difíciles de cumplir que lo previsto en sus pronósticos.
“Que no seamos puestos a prueba”, reza un viejo dicho judío, dejando a la imaginación lo que podría sucedernos, en ese caso, por la capacidad insospechada que tiene el ser humano de soportar reveses. De hecho, detrás del fuego y el humo, bajo las montañas de cadáveres, en medio del infierno, los judíos encontraron asidero dentro de sí mismos para agrietar el infranqueable muro de esclavitud que padecían y abrir rendijas de libertad en las narices de sus verdugos. Uno de los resultados más excelsos de esa aparentemente imposible tarea fue Brundibár.
Hans Krása era un joven buenmozo y consentido de una casa judía asimilada y muy acomodada de Praga. Como su talento musical fue reconocido a edad temprana, sus padres se apresuraron a ofrecerle los mejores maestros; pero la vida bohemia lo mantuvo bastante ocioso hasta que en el fatídico año de 1938, los nazis ocuparon Checoslovaquia. Junto con miles de judíos checos como él y otros tantos recogidos de diversos países europeos, fue expulsado de su tibio y mullido hogar para ser deportado al gueto de Theresienstadt (Terezin en lengua checa) donde, sin haberlo presentido, iba a ejecutar una empresa hercúlea, gracias a la cual los prisioneros maltratados hasta el paroxismo fueron  capaces de recobrar el ánimo y sobreponerse a los abyectos atropellos, vencer el hambre, la enfermedad, el hacinamiento, la suciedad, incluso la muerte.
Fue el empeño descabellado –si se quiere–, fantástico y exaltado de montar una ópera infantil en la que debían actuar, en calidad de músicos, cantantes, escenógrafos y labores relacionadas, casi un centenar de niños y adolescentes, lo que ha otorgado a Hans Krása la inmortalidad que legítimamente merece, gracias a una obra que, independientemente de su mérito como creación artística, logró romper el férreo cerco del poder desnudo ejercido por los nazis.
El público de la ópera estaba constituido indiscriminadamente por sus compañeros de infortunio –niños, jóvenes y viejos– y sus verdugos. El lapso de tiempo real (aunque irreal en su contexto) creado por los ensayos y las representaciones los liberaba del dolor agudo en la boca de sus estómagos vacíos, de las agujas punzantes del frío en sus huesos, sólo protegidos por la piel, de los temblores producidos por el pavoroso horror a la proximidad de las siguientes deportaciones a los campos de exterminio.
La excitación de la escena, el trastorno de los sentidos producido por la música y las candilejas, mantuvo sus cabezas ajenas, mientras fue posible, a la inevitable muerte que les esperaba en las cámaras de gas de Auschwitz. Finalmente, en el otoño de 1944, pocos meses antes de terminar la guerra y la liberación de los sobrevivientes, el compositor de Brundibár, también fue a parar allí, a ese sórdido y maldito lugar hoy poblado por millones de fantasmas, sentenciado a ser el símbolo del mal radical. Allí se transformó, junto a los niños de la ópera Brundibár y millares más, en ese humo virado hacia las alturas en un obstinado afán suplicante, que no encontró respuesta.
En nuestra época, preñada de amenazas cunde nuevamente la inquietud –por no decir zozobra–, especialmente entre las víctimas, ante la multiplicidad de desmanes que se cometen incluso en lugares inimaginables. La violencia palpita por doquier. Estalla y castiga, a ciegas y en tropel. Hasta ahora, para quienes tienen la suerte de no ser afectados por esa violencia, sólo se trata de noticias que rellenan las hojas periodísticas y los espacios televisivos. Sirve para guiones de películas comerciales de acción y como tema de mesas redondas en círculos académicos, pero no ha logrado conmover realmente a los políticos, que prefieren hacerse la vista gorda o, en todo caso, utilizarla para su beneficio electoral, como si lo sucedido entonces fuera irrepetible.
Por ello, la iniciativa de Jeunesses Musicales Deutchland de crear el Proyecto Brundibár, para recordar a los niños de Theresienstadt, tiene un significado que nos alcanza mucho más allá de la impresionante moraleja de la obra misma, la cual hace triunfar el bien sobre el mal en un lugar donde, precisamente, sucedió lo contrario, porque allí el mal se entronizó mostrándonos su aberrante magnitud. Este proyecto, que tiende puentes entre pueblos de diversas y hasta adversas culturas, ha sido traducido a distintas lenguas; trata de convertirse en mensajero de ese mensaje que, según Elie Wiesel, el hombre terminó por olvidar.
Comenzó yendo de Alemania a Israel en 1997: el encuentro de los sobrevivientes con los niños cantores alemanes hizo el milagro de suavizar ese inevitable abismo entre judíos y alemanes, especialmente por tratarse las víctimas de judíos alemanes, quienes habían sido sus conciudadanos y, además de luchar y morir por la patria alemana durante la Primera Guerra Mundial, aportaron sus conocimientos, dotes artísticas y culturales a ese país que adoptaron como suyo porque lo amaban intensamente.
Hoy, en Caracas, Espacio Anna Frank enarbola esa bandera con la oferta al público de Brundibár, traducida al castellano, que fundirá nuestros corazones al unísono con los cantores, conmovidos por la letra del himno a la libertad que cierra la ópera. De este modo inusual nos convertiremos en mensajeros del mensaje universal de solidaridad y responsabilidad de los unos con y por los otros, cualesquiera sean sus costumbres, credos o colores.
Diríase que Brundibár no podía haber encontrado un suelo más propicio. Las angelicales voces de los niños y adolescentes venezolanos brotan de sus cuerpecitos con el candor y la inocencia propios de su edad. Pero, además, están inflamados por sus ductores quienes, sensibles y ostensiblemente emocionados, han comprendido que aquí y ahora el objetivo puede ser tan sublime, como lo fue en medio de aquella pesadilla vivida entre los inconmovibles muros del gueto de Terezin.   
Marianne Kohn Beker  
20 de enero de 2017
Fuente: Prodavinci













SUPPORT Women Survivors Turning Pain to Power: This is Joy: City of Joy's 11th Class Graduates, 89 Women Join 849 Others / One Billion Rising, Eve Ensler, Congo, June 15th







Read the graduation recap from Christine Schuler Deschryver, Director of City of Joy and V-Day Congo.

On June 15th, the 11th class graduated 89 women from the City of Joy. They have joined 849 other women who were educated, nurtured, fed, and empowered. Since the beginning of the program 938 women have released massive trauma and horrific memories. 938 women have danced, sung, learned their rights, performed plays, developed agricultural skills, and come to love their bodies. 938 women are leaders in their communities, no longer stigmatized for being raped but instead are acting as forces of energy and determination, entrepreneurs of small business, initiators of collectives, restaurants owners, farmers with new land, educators. They also advocate on sexual violence, and volunteer in a self-created recruiting network for new women at City of Joy. Some are journalists, immigration workers, tailors, students, herbalists, and teachers. 45 graduates are employed in the V-World Farm.







From the first month to the last, each woman had enough time to assess and share how she was moving from a survivor to a leader. She was able to tell how strong she had become so that she could go back to her community and make change, beginning with her nuclear family. For example, some women took up space and shared how they will denounce early marriage and any case of rape (and other unpunished offences) which many people - especially local authorities - deny and minimize in their communities.
The graduation day was the celebration of victory over past trauma. It was a day during which each woman declared being healed and transformed. It was a day of femininity. It was a day of happiness and fierce brilliance organized by the graduates themselves.






READ the Full Recap >


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City of Joy Film Poster


SEE THE CITY OFY OF JOY FILM IN YOUR COMMUNITY!

CITY OF JOY continues to move audiences on the festival circuit, with screenings coming up in Newfoundland, Boston and Woods Hole. We hope to see you there!

Nickel Independent Film Festival
TONIGHT! Wed, June 21 @ 7:00 PM
LSPU Hall, Newfoundland, Canada
TICKETS: http://nickelfestival.com/info/city-joy-wednesday-21-7pm/


Roxbury International Film Festival
Wed, June 28 @ 3:00 PM
Museum of Fine Arts, Boston, USA

TICKETS: http://www.mfa.org/programs/series/the-roxbury-international-film-festival

Woods Hole Film Festival
Sunday, July 30 @ 7:00 PM
Falmouth Academy, Massachusetts, USA
TICKETS: https://www.goelevent.com/WHFF/e/CityofJoy


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