la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik








“Y estamos marchando todavía en las calles

Con pequeñas victorias y grandes fracasos

Pero hay alegría y hay esperanza

Y hay un lugar para ti”

Joan Báez





Bob Dylan, Premio Nobel 2016, sobre Joan Baez: “Yo no podía dejar de mirarla. Ni siquiera me atrevía a parpadear … Ella se me figuraba un icono religioso, alguien por quien te ofrecerías en sacrificio, y cantaba con una voz dirigida directamente a Dios… Algo me dijo que era mi alma gemela … No había nadie más como ella... Era remota e inalcanzable, como Cleopatra en un palacio italiano”, Crónicas Vol. 1, Bob Dylan 2004










 (Joan) She was the queen of folk music then and now.... Ella era la reina de la música folk entonces y ahora" / Bob Dylan Grammys, New York Times, February 7, 2015




"En cuanto a la reina, ésa era Joan Baez. Joan nació el mismo año que yo, y nuestros caminos acabarían cruzándose, pero habría sido ridículo pensar en ello por entonces. El sello Vanguard había sacado un disco suyo llamado Joan Baez, y la había visto en la tele. Había aparecido en un programa de música folk que emitía la CBS desde Nueva York para todo el país. Por allí también pasaron Cisco Houston, Josh White y Lightnin' Hopkins. Joan interpretó algunas baladas por su cuenta y luego se sentó con Lightnin' y cantaron algo a dúo. Yo no podía dejar de mirarla. Ni siquiera me atrevía a parpadear. Ella tenía un aspecto espectacular, con su lustrosa cabellera negra que caía hasta la curva de unas caderas estrechas, y sus pestañas lánguidas, ligeramente curvadas hacia arriba. Era lo más alejado posible de una muñequita de trapo. Me quedé embobado frente a la pantalla. Además, estaba su voz. Una voz que ahuyentaba los malos espíritus. Parecía de otro planeta.

Sus discos se vendían muy bien, y era comprensible. Hasta ese momento, las cantantes folk más emblemáticas eran Peggy Seeger, Jean Ritchie y Barbara Dane, intérpretes que no acababan de encajar en el mundo actual. Joan no se les parecía en nada. Faltaban algunos años para que Judy Collins o Joni Mitchell aparecieran en escena. Me gustaban las viejas cantantes como Aunt Molly Jackson y Jeanie Robinson, pero no poseían aquella cualidad incisiva de Joan. También había escuchado a algunas de las antiguas cantantes de blues como Memphis Minnie y Ma Rainey y, en cierto modo, Joan se asemejaba más a ellas. No adolecían de aquel aire aniñado, y Joan tampoco. Tan escocesa como mexicana, ella se me figuraba un icono religioso, alguien por quien te ofrecerías en sacrificio, y cantaba con una voz dirigida directamente a Dios...  Además,   era   una   instrumentista  consumada.

El disco de Vanguard no era ninguna chorrada. Casi asustaba: un repertorio impecable de marcado corte tradicional. Parecía muy madura, seductora, intensa, mágica. Todo lo que hacía funcionaba. El hecho de que tuviera la misma edad que yo casi me hacía sentir inútil. Por ilógico que parezca, algo me dijo que era mi alma gemela, que era la cantante con la que mi voz podía armonizar perfectamente. Sin embargo, en esa época mediaba un abismo entre nosotros. Yo seguía atascado en el patio de atrás. Pero tenía la extraña corazonada de que tarde o temprano nos conoceríamos. No sabía mucho de ella. No sospechaba que siempre había sido un ave solitaria, un poco como yo, aunque había dado muchas vueltas y vivido en todas partes, desde Bagdad hasta San José. Tenía mucho más mundo que yo. Aun así, pensar que  era  quizá   más   como   yo   que   yo  mismo  habría parecido algo excesivo.

Nada en sus discos inducía a pensar que estuviese interesada en cambios sociales o cosas así. La consideraba muy afortunada por haber elegido el estilo justo de música folk hacía tiempo y haberse empapado de él; se había convertido en una intérprete experta, por encima de toda crítica o intento de catalogación. No había nadie más como ella en su promoción. Era remota e inalcanzable, como Cleopatra en un palacio italiano. Cuando cantaba, te quedabas boquiabierto. Al igual que John Jacob Niles,  era extremamente rara. Pensaba que me sentiría intimidado ante su presencia, como si fuese a clavarme los colmillos en el cuello. No quería conocerla, pero sabía que estaba escrito. Iba en la misma dirección que ella, aunque muy por detrás, todavía. Yo estaba convencido de que el fuego que ardía en su interior era igual que el mío. Para empezar, yo podía interpretar las mismas canciones que ella: Mary Hamilton, Silver Dagger, John Riley, Henry Martín. Podía tocarlas de forma que todas las piezas encajaran, como ella, pero de manera distinta. No todo el mundo puede cantar esas canciones de modo convincente. El cantante tiene que conseguir que el público se crea lo que está oyendo, y Joan sabía hacerlo. Creía que la madre de Joan mataría a alguien a quien amaba. Lo creía. Estaba convencido de que se había criado en el seno de una familia de ese tipo. Tienes que creer. La música folk, ante todo, debe convertir a sus oyentes en seres crédulos. También me creía a Dave Guard de The Kingston Trio. Me creía que mataría o había matado ya a la pobre Laura Foster. También creía que mataría alguien más. No pensaba que estuviera fanfarroneando.

(…)
Poco después, recorría en un coche  las llanuras nevadas de Wisconsin, con las sombras de Baez y Elliott a mis espaldas, pero cerca. En realidad, el mundo al que me dirigía, aunque iba a experimentar muchos cambios, era el de Jack Elliott y Joan Baez. (…)"


Crónicas, Volumen 1, 2004
Fuente:  Scribd:

Bob Dylan, CRÓNICASVOL.1
TRADUCCIÓN MIQUEL IZQUIERDO
ESCANEADO POR GUIT@ MARZO 2005
GLOBALrhythm
COPYRIGHT @ 2005 GLOBAL RHYTHM PRESS S.L.

TÍTULO ORIGINAL
CHRONICLES Vol. 1
Publicado por: GLOBAL RHYTHM PRESS S.L.
C/ Bruc 61,1.° - 08009 Barcelona
Copyright @ 2004 by Bob Dylan
Spanish Language Translation @ 2005 by Global Rhythm Press S.L.
Published by arrangement with the original publisher, Simon & Schuster, Inc. Copyright @ de la traducción: 2005 by Miquel Izquierdo

Citas de Scratch de Archibald MacLeish, Copyright @ 1971 byArchibald MacLeish, renovado en 1999 por William MacLeish, reproducidas con autorización de Houghton Mifflin Company. Todos los derechos reservados

Derechos exclusivos de edición en lengua castellana: Global Rhythm Press S.L.
ISBN: 84-934213-3-2  DEPÓSITO LEGAL: B-4.662-2005

Corrección de estilo: CARLOS ABREU / Diseño gráfico: C. LINDA DINGLER / Producción gráfica: ROURA & BONACCI, S.L. / Preimpresión: LOZANO FAISANO, S.L. / Impresión y encuadernación: PRINTER INDUSTRIA GRÁFICA
PRIMERA EDICiÓN  EN  GLOBAL RHYTHM PRESS:  febrero de 2005

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